Desde que somos alumnos, las enfermeras quirúrgicas vamos adquiriendo nuevas competencias y habilidades para desarrollar nuestro trabajo con excelencia. Temas tan en boga como la gestión del talento, la gestión por competencias o sistemas de aprendizaje por simulación, dan la medida de la importancia de la formación en nuestra actividad.
A qué temas enfocamos las enfermeras quirúrgicas nuestra investigación, qué dificultades encontramos para investigar, qué resultados podemos ofrecer. ¿Aplicamos la evidencia científica en nuestro trabajo?, ¿Cómo?. Es también interesante saber si somos consumidores de la producción científica en general, y cómo accedemos a ella.
El actual desarrollo de herramientas metodológicas para la mejor aplicación y gestión de nuestros cuidados, unido además de nuevos sistemas informáticos que facilitan su uso, ha hecho cambiar realmente la sistemática de trabajo de la enfermería, y la enfermería quirúrgica no es una excepción. NICs, NOCs, NANDA, PNDSs, no son ya términos ajenos a nuestra realidad diaria.
Aunque ya hace más de una década que la seguridad es un tema clave, desde el 2008 en el que la OMS lanzó el proyecto “Cirugía segura salva vidas”, conseguir un proceso quirúrgico más seguro se ha convertido en un reto continuo en las organizaciones en las que trabajamos, y por ende son cada día más habituales en nuestro trabajo iniciativas encaminadas a alcanzar ese objetivo.
No es fácil saber cuáles son las claves para que las cosas funcionen bien, para que el sistema nos ayude a hacer mejor nuestro trabajo, qué herramientas utilizamos para alcanzar los objetivos propuestos, (CMA, Gestión de la calidad, gestión clínica, liderazgo, participación...), qué combinación consigue que trabajemos en un “servicio magnético”.
Cada día aparecen novedades en nuestra práctica clínica, unas dependen de la aparición de nuevas tecnologías aplicadas a los tratamientos, otras sin embargo, de nuestra propia capacidad para mejorar los cuidados. Compartir estas novedades y más aun si están evaluadas contribuyen a que todos mejoremos.
Aunque no lo parezca, ni la cirugía, ni la enfermería quirúrgica, ni la forma en la que los pacientes se enfrentan al paso por el quirófano han sido tal y como hoy los reconocemos. Descubrir el pasado de nuestra profesión puede ayudarnos a crecer mucho en el futuro.
Seguro que sí, el interés de todos los que participamos de este congreso puede aumentar con comunicaciones que si bien no encajan en las anteriores áreas temáticas supongan una mejora evidente en el que es nuestro objetivo principal: “Cuidar al paciente quirúrgico”.